sábado, 14 de diciembre de 2013

Del Mercantilismo Al Liberalismo Economico

Del Mercantilismo Al Liberalismo Economico

Desde los últimos años del siglo XVI se produjeron en Europa importantes cambios en la esfera económica: el comercio internacional, que hasta ese momento había estado controlado por España, Portugal y las ciudades de la península itálica, se desplazó hacia el norte de Europa.
En esos años surgió el mercantilismo, doctrina mercantilista o capitalismo mercantil; logró consolidarse en el siglo siguiente gracias a la alianza entre las monarquías absolutas y los comerciantes emprendedores, y continuó vigente durante parte del siglo XVIII.
El mercantilismo defendió la intervención del Estado en la economía, y proclamó que la riqueza y el poder de los países se miden de acuerdo con el oro y la plata que éstos posean.
A fines del siglo XVII, en Francia e Inglaterra comenzaron a aparecer severas críticas contra el mercantilismo. En Francia surgió la doctrina económica conocida como fisiocracia.
Debe entenderse como liberalismo económico a las ideas propuestas tanto en Francia como en Inglaterra, tendientes a sacudirse la intervención del Estado en la vida económica del país y dejar en plena libertad las acciones económicas, para que la riqueza se mantuviera en cada Estado, desde luego en beneficio de los sectores que controlaban el comercio, la industria y la banca.
En Inglaterra se puede considerar como precursor del liberalismo económico a David Humé, quien en su obra Discursos políticos establecía que el mejor camino para fortalecer la riqueza de las naciones era suprimir los frenos de cualquier tipo que pudieran detenerla; era partidario de incrementar la exportación de productos nacionales y de restringir la importación de artículos extranjeros.
El más notable defensor del liberalismo económico fue sin duda Adam Smith, quien fundamentó ampliamente esa teoría en su obra La riqueza de las naciones. Aunque aceptó muchas ideas de los fisiócratas franceses, entre ellas, la de la libertad personal, la ley natural y la desaparición del Estado como medio regulador, difería de los fisiócratas en relación con la importancia de la agricultura en la economía nacional, pues afirmaba que en la industria y en el comercio se fundamentaría la riqueza de las naciones. Sostenía que el gobierno debía evitar cualquier limitación en el comercio o industria particular. Finalmente aseguró que la riqueza de las naciones dependía de la mercancía producida, de la fuerza de trabajo necesaria para elaborarla.
En efecto, el sistema económico mercantilista que había surgido desde el siglo XVI prevaleció hasta el siglo XVIII. Tenía como fundamento principal la cantidad de metales preciosos que cada nación poseía y en un comercio regulado por el estado, que le imponía impuestos y restricciones.
Dicho sistema se transformó paulatinamente durante el siglo XVIII en el liberalismo, un sistema económico basado en la libre competencia, el libre comercio y la producción industrial, lo que dio origen a la acumulación del capital en las manos particulares y a un sistema económico que prevalecería en el mundo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII: el capitalismo industrial.
Bueno como ya sabemos Inglaterra y Francia eran dos de las grandes potencias que no estaban de acuerdo con que España y Portugal fueran potencias marítimas gracias principalmente a la conquista del continente americano y a las riquezas que salían de ella hacia Europa. Debido a lo anterior la reina Isabel I apoyo a comerciantes y a piratas a quienes les entrego el derecho de corso, que era el derecho a Robar o Hundir los barcos españoles. A esto favorece mucho la ubicación que tiene Inglaterra por lo que se convirtió en una potencia industrial, naval y comercial.

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